la galería olfativa, Osmoteca Palacio

Con motivo de la apertura del nuevo espacio dedicado a la perfumería de nicho, platicamos con Rodrigo Flores-Roux, el perfumista mexicano más reconocido del mundo.

POR › ALONSO ESCUDERO

El PALACIO DE HIERRO - ¿Qué está pasando en el mundo de la perfumería?

RODRIGO - La industria siempre está muy activa. Imagínate: se calcula que el año pasado se lanzaron más de 7,000 nuevos perfumes. Afortunadamente, una de las tendencias actuales más importantes es la premiumización de los aromas. Ahora la gente busca lo más suculento, lo más intenso, lo más exclusivo. Otro trend importante es el crecimiento de la categoría de los body mists.

¿La gente está comprando mejor o solamente más caro?

Buena pregunta, porque no siempre lo caro es lo mejor. Lo que la gente está buscando es algo que no todo mundo tenga. Es por eso que proliferan los perfumes de nicho.

¿Un precio elevado está vinculado a la fórmula, a los ingredientes, a su historia?

A todo. Un buen perfume es el que ha puesto atención a cada detalle, como puede ser, por ejemplo, el desempeño de la fragancia en el aire o en la piel.

Con tanta oferta, ¿cómo podemos elegir un nuevo perfume?

Es complicado diferenciarlos después de probar 10 aromas, por ejemplo. Yo siempre recomiendo no oler más de cinco perfumes en un mismo día, pues la nariz se satura. Elegir un nuevo aroma insignia toma tiempo.

En La Galería Olfativa/Osmoteca Palacio se ha hecho una preselección. Los visitantes pueden confiar en que solo encontrarán aromas especiales. ¿Recomiendas que averigüen sobre las marcas que ahí encontrarán o que mejor se dejen llevar por sus instintos?

Necesitan tener claro cuáles son sus gustos. Así, los vendedores pueden darles una asesoría más específica. No perderán tiempo probando aromas avainillados si ya saben que no son sus favoritos, por ejemplo.

¿Hay algún tope de cuánto puede costar un perfume?

En realidad, no. Hay perfumes que son muy caros, pero cuyo precio está perfectamente justificado. Por ejemplo, Joy de Jean Patou (lanzado en 1930) fue por mucho tiempo el perfume más caro del mundo, pero se debía a la excepcional cantidad de jazmín, rosa, nardo y sándalo (naturales) que se requerían para su creación. Te estoy hablando de miles de euros. Por ejemplo, ahora está muy de moda el oud, que se cotiza por arriba de los 15,000 dólares por kilo. Aunque uses solo un gramo de oud en tu formulación, el precio sube de manera significativa. La realidad es que hay perfumes que tienen más de 12% de oud.

¿Un perfume nace de una buena idea, de una emoción o de una necesidad?

La inspiración puede venir de cualquier lado. A mí me gusta trabajar con imágenes, pero también me he preguntado: ¿a qué olería la Octava Sinfonía de Beethoven? En una ocasión me pidieron que propusiera un perfume que representara el color blanco. Eso es algo absolutamente abstracto.

¿Cuando una fragancia de lujo logra el éxito, pierde su encanto al volverse popular?

Bueno, eso depende de si eres un snob o no (risas). Por ejemplo, Santal 33 de Le Labo o Baccarat Rouge son sumamente populares, pero son perfumes que importan mucho, que han impactado a la industria.Una de mis creaciones es Clinique Happy, que cumple veintinueve años y sigue siendo un bestseller. Es una fragancia relevante. Se ha vuelto un perfume de nostalgia.

¿Crees que su nombre, Happy, contribuya a que la gente la busque en estos momentos?

Sin duda. Tiene que ver con el panorama político internacional por el que estamos pasando. La gente busca ser feliz, sentirse bien, estar en paz. Por eso están mirando a Happy, a Pleasures (Estée Lauder), a Eternity (Calvin Klein), porque han identificado que son valores importantes para ellos.

Sé que trabajaste en la Osmoteca de Versalles, ¿qué recuerdas de esos años?

Cuando llegué a estudiar a la Escuela de Perfumería, en Versalles, la Osmoteca apenas tenía año y medio de haber sido inaugurada. Los salones de clase estaban en una casa de la aristocracia francesa que había comprado la Cámara de Comercio de Ibelin, que es la capital de Versalles.
Fue justo en el inmenso sótano de la propiedad de enfrente donde comenzó la Osmoteca. La idea era almacenar al menos una muestra de cada perfume lanzado, además de aromas ya desaparecidos e históricos. Por ejemplo, los perfumes de Lanvin que ya no existían —Scandal, Pretext y Rumour— estaban ahí. Yo ayudaba en lo que fuera necesario. En realidad, me la pasaba oliendo todos los perfumes que tuviera a mi alcance. Eso, sin duda, sirvió mucho para mi carrera y formación.

¿Cuáles son las condiciones en las que conservan ahí a los perfumes?

Cuentan con una serie de refrigeradores gigantes, sin condensación, donde almacenan los perfumes en frascos de aluminio, a temperatura constante y protegidos de la luz solar. Se cubren con una capa protectora de argón y nitrógeno. Muchos perfumistas visitan el lugar para realizar investigaciones, pero también lo visitan aficionados, pues los frascos originales también son exhibidos. Cualquiera puede entrar, pero es necesario realizar una reservación con anticipación.

La Galería Olfativa/Osmoteca Palacio

Es un espacio sumamente especial que nace para celebrar la perfumería de autor. Inspirada en una galería de arte, presenta en un mismo lugar una selección precisa, cuidadosamente editada, para ofrecer solo lo mejor y lo más singular. Sin duda, una propuesta pionera que coloca a México —y a El Palacio de Hierro— en el centro del mapa de la perfumería de nicho.

¿Los perfumes deben coleccionarse o solo disfrutarse?

Yo, por supuesto, los colecciono. Empecé a hacerlo desde que tenía 12 años. Tengo cajas y cajas. Algunos son verdaderas reliquias que atesoro.

¿En algún momento se agotarán las ideas para crear nuevos perfumes?

Jamás. Todas las casas de perfumería siempre estamos realizando investigaciones para tener materiales y moléculas nuevas. Las combinaciones son infinitas.

¿Qué aroma crees que interesa más al ser humano: el olor a la nostalgia o al futuro?

A la nostalgia, definitivamente. Después de todo, hay que mirar al pasado para crear un futuro mejor. La historia es la mejor maestra. Sin duda lo es para la perfumería.

Si un ingrediente desapareciera para siempre, ¿cuál es el que te dolería más?

Lamentablemente, eso pasa todo el tiempo. Tan solo en los últimos cinco años, el panteón de notas florales ha recibido a muchos nuevos residentes. Es por este motivo que siempre estamos buscando olores nuevos, flores nuevas, olores florales nuevos y moléculas nuevas. No para reemplazar a los que se fueron, sino para lograr historias aromáticas inéditas.

¿Qué crees que pasará en la industria en 10 años?

Pienso que habrá una paleta de materiales mucho más restringida. La gente habla de que se podrán oler fragancias a través de internet. Yo no veo cómo. También habrá muchas preocupaciones en cuestiones ambientales y de ética industrial.

¿Qué uso se le está dando a la inteligencia artificial en la perfumería?

Estamos en una etapa de incipiencia. Yo no creo que la inteligencia artificial vaya a reemplazar al perfumista, no por ahora. Tal vez nos ayude a hacer las mezclas, pero no a decirte qué es lo que sacude tus emociones, a menos que se invente un robot supercapacitado que pueda dominar la cuestión hedónica. Por ahora tenemos un sistema de IA que se llama CARTO, donde metes tus elementos y datos; entonces la computadora realiza una serie de permutaciones y combinaciones. Al final, es la experiencia y la sensibilidad humana la que determina cuáles mezclas funcionarán en el laboratorio y pasarán las estrictas normas de producción.

¿Qué opinas de los sitios donde puedes “crear” tu propio perfume?

He ido con amigos. Ahí hacemos muchas cosas, menos un perfume. Platicamos y nos divertimos, pero la elaboración de una fragancia es algo serio. Se requiere de mucho conocimiento y entendimiento de los materiales. Lo que mencionas es más un pasatiempo. No puedes pretender que en realidad estás creando tu propio perfume.

¿Recomiendas alguna etiqueta en el uso de los perfumes?

Siempre me preguntan: ¿cuánto perfume es demasiado? Para mí, nunca es suficiente (risas). Yo podría echarme el frasco entero. No recomiendo eso de aplicar perfume en el aire para luego caminar sobre la nube aromática; eso es un desperdicio de dinero. Si no quieres aplicar perfume en la piel, ponlo en la ropa.

Por último, ¿en qué nuevos proyectos estás involucrado?

Siempre estoy trabajando en algún lanzamiento. Por ejemplo, acaba de salir al mercado el nuevo perfume de Tory Burch: Sublime Eau de Toilette. Estoy muy emocionado. También estamos terminando cinco nuevos perfumes para Arquiste. Estoy muy involucrado con la marca y, afortunadamente, le ha ido de maravilla en todo el mundo.

Gracias por la conversación.

(Para conocer La Galería Olfativa / Osmoteca Palacio visita el área de perfumería de El Palacio de Hierro Polanco, en la Ciudad de México.)

La Osmothèque

Ubicada en Versalles, Francia, nació con el fin de ser el más grande y serio “archivo de perfumes”. Su nombre proviene del griego osme (olor) y theke (almacén). Cuenta con una colección de más de 3,200 perfumes, incluyendo 800 ya inexistentes. Así, protege el patrimonio mundial de las fragancias.
(osmotheque.fr)

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