• Imponiendo la moda

    Hay negocios que parecen haber existido desde siempre. Lógicamente no es así. El Palacio de Hierro abrió sus puertas en 1891 con propósito claro: dotar a México de una tienda de departamentos a la altura de las mejores del mundo.

    Cada empresa tiene su propia historia, en ocasiones fascinante, como la de El Palacio de Hierro.

  • Érase una vez un cajón de ropa

    Desde 1885 existía en el Portal de las Flores, en el Zócalo, un cajón de ropa denominado "Las Fábricas de Francia". Ese cajón fue creciendo hasta que los futuros socios fundadores de El Palacio de Hierro, Tron y Leautaud, decidieron que había llegado el momento de establecer en la Ciudad de México una tienda de departamentos inspirada en las que ya había en París, Londres o Chicago, y que sería la primera de esta clase en nuestro país. Vendieron su negocio y pusieron manos a la obra para abrir su almacén de novedades.

  • bautizado
    por el pueblo

    En la ambiciosa nueva etapa, el edificio en el que se instalaría la tienda tendría cinco pisos y una estructura de hierro fundido al estilo de la Torre Eiffel, que había asombrado al mundo en la reciente Exposición Universal de 1889, y que se usaba en los grandes almacenes parisinos.

    Llegaron imponentes grúas que manejaban enormes vigas de hierro traídas desde París. Aunque desde el acta constitutiva de 1888 el negocio se llamó Le Palais de Fer, es decir, El Palacio de Hierro, eso dio pie a la hermosa leyenda de que a medida que avanzaba la obra la gente se preguntaba con curiosidad "¿Qué palacio de hierro se está construyendo?" y que por ello los señores Tron y Leautaud le llamaron así al negocio.

  • fin del regateo

    A finales del siglo XIX el regateo era algo habitual en los mercados y en los cajones de ropa y otras tiendas. Esta costumbre tenía como resultado que diversos clientes podían obtener la misma mercancía a precios diferentes en el mismo negocio, según fuera su habilidad para negociar. A los responsables de El Palacio de Hierro esta práctica les parecía poco seria, por lo que cuando abrieron su tienda introdujeron un sistema de precios fijos en todos los artículos.

  • y el séptimo día

    A principios del siglo XX no existían el descanso dominical, ni el concepto de turnos: los comercios permanecían abiertos al público los domingos y días festivos y los dependientes trabajaban los siete días de la semana.

    En 1904 los directivos de El Palacio de Hierro concedieron espontáneamente el descanso dominical a su personal, adelantándose así a un derecho laboral que se generalizó (generalizaría hasta) varios años después.

  • renació
    de sus cenizas

    Por la misma época en que Europa se encontraba inmersa en la Primera Guerra Mundial, el 15 de abril de 1914, un incendio que empezó en uno de los aparadores de las calles de Monterilla, hoy 5 de febrero, destruyó totalmente el inmueble.

    El Palacio de Hierro siguió atendiendo a sus clientes en edificios anexos y en sus fábricas de Necatitlán, en la Colonia Obrera. Terminadas la guerra mundial y la Revolución, se levantó un inmueble nuevo, con detalles que recordaban al antiguo.

  • esplendor
    art decó

    Diseñado por el arquitecto francés Paul Dubois, el edificio reunía los avances en el diseño de tiendas departamentales con detalles art decó y art nouveau de gran riqueza, entre los que destacan su vitral realizado por Jacques Gruber, director de la escuela de Nancy y su barandal en fierro ensamblado.

    Como parte de las celebraciones del Bicentenario de la Independencia El Palacio de Hierro restauró estas joyas del diseño para que puedan seguir siendo admiradas por todos en la Av. 20 de noviembre 3, en el Centro Histórico de la Ciudad de México.

  • creando un estilo propio

    El Palacio de Hierro entendió desde el principio la importancia de la publicidad. En 1947 ésta era totalmente artesanal y consistía en preciosos dibujos -fieles copias a lápiz de la mercancía- que se publicaban en prensa.

    El 13 de julio de 1947 se lanza la primera campaña que se denomina "Venta General". Fue tal éxito que se tuvieron que cerrar las puertas de la tienda para contener a la gente, que se agolpaba a la entrada ansiosa por entrar. Durante 50 años se usó este nombre hasta que en 1997 se cambió a "Rebajas". Lo que no cambió, felizmente, fue el entusiasmo de la gente por este acontecimiento.

  • ante todo calidad

    Los sesenta trajeron muchos cambios, a los que se sumó con ganas El Palacio, que supo reflejar el espíritu y el estilo de la época. Para la publicidad al principio se utilizaban principalmente prensa y radio, pero a finales de la década se empieza a utilizar la televisión y surge un lema que era toda una declaración de principios: "Ante todo, calidad".

  • posar para inspirar

    En los setenta se pasa de los encantadores dibujos a la fotografía y se contratan modelos profesionales. Así, por primera vez se podían ver las prendas tal como eran. La televisión cada vez cobra más peso y ya se producen alrededor de ocho comerciales al año. El slogan del Palacio en esta época es: "En el Palacio de Hierro... "dónde más podía ser?". También se lanzan los primeros catálogos apoyando todas las promociones de la tienda.

  • el año
    en promociones

    Llegan los ochentas en El Palacio se crean y desarrollan conceptos promocionales muy interesantes como la "Venta de Blancos y Otros Bellos Colores", "What´s Hot", "Tecno Show" y "Discocompactibilízate". Otras campañas míticas fueron "Venta de Realización", "Festival de Belleza y Fragancias", "Venta para el Hogar", "Yo Quiero a México" y "Venta Prenavideña". A principio de los noventa con el slogan "Lo Último, Lo Diferente" el Palacio sigue marcando el paso.

  • marcando tendencias

    En 1995 la comunicación da un giro y se toma la valiente decisión de hablarle únicamente a la mujer. Surge una frase que será decisiva, "Soy totalmente Palacio". La primer campaña de imagen se lanza en 1997; su éxito es enorme y a solo dos años los resultados son espectaculares.

    Las campañas tienen estilo cinematográfico y un nivel de producción hasta entonces desconocido en México. Se convierte en la campaña más galardonada, acumulando 77 premios entre 1998 y 2001. "Soy Totalmente Palacio" ya forma parte de la cultura popular por derecho propio.

  • larga vida
    con estilo

    120 años después de haber abierto sus puertas, El Palacio de Hierro es mucho más que una tienda departamental, es un estilo de vida. Para que sea así contamos con nuestra amplia tradición y con firmas de lujo internacionales que sólo confiarían en una tienda del prestigio de El Palacio para distribuir sus colecciones. El objetivo para los siguientes cien años está claro: seguir siendo referente para todos los mexicanos que quieren vivir con sofisticación y refinamiento.